Santiago del Estero, Argentina | Martes 19 de Octubre del 2021
 
 

Marcelo Bielsa: La grandeza está en la grieta


El ascenso que logró el equipo dirigido por el rosarino reflota la disputa entre sus amantes y detractores. Su lugar junto a Maradona y Messi.

Marcelo Bielsa no pasa desapercibido en el mundo del fútbol y mucho menos entre los argentinos. Él genera lo mismo que Diego Maradona y que Leo Messi. Incluso, me animo a decir, lo mismo que el Peronismo, el Kirchnerismo y, por qué no, el Macrismo. Se está de un lado o se está del otro. No hay grises. No hay posturas intermedias. Bielsa encaja perfecto en esta categoría de grieta que tanto nos define como argentinos.

Solo los grandes de verdad generan grietas. Maradona la tiene desde que comenzó a patear una pelota. Están aquellos que lo aman y lo siguen reinvindicando como el mejor de todos los tiempos y están aquellos que no lo pueden ver, que consideran que era un gran jugador pero que todo el resto de su vida es tan… Admiración u odio.

Lo mismo sucede con Messi. Para muchos, sobre todo los sub-35, es el mejor y lo demuestra cada vez que se pone la camiseta del Barcelona. También es el que mejor cuando juega para Argentina pero “qué querés que haga, si siempre lo dirigieron mal y no arman el equipo para él. La única vez que tuvo un buen técnico llegamos a la final contra Alemania”. La grieta nuevamente aparece. Y esta se mantiene muy viva. Para otros, no le llega ni a los talones a Maradona, ni a Pele, ni a Distéfano…

La grieta que genera Bielsa tiene también la magnitud de aquella que genera cada uno de los “ismos” que definen nuestra cultura política.

 

La grandeza de Bielsa está en la grieta. De un lado, los que lo aman (amamos). Ellos siguen a sus equipos como si fueran propios. Quieren que gane; necesitan que ganen. Eso sí... los equipos de Bielsa deben hacerlo fiel a la filosofía del rosarino. No se toleraría que sus equipos ganen si no es con sus formas. Y, si pierden, no importa tanto (aunque duela una vez más) si lo hace manteniendo y respetando sus formas, su filosofía y sus creencias futbolísticas.

Del otro lado de la grieta están aquellos que todavía no le perdonan lo que fue el mayor fracaso del fútbol argentino en un mundial. Es así. Hay que decirlo y admitirlo. El Mundial 2002 es una marca imborrable. No le perdonan el "Batistuta y Crespo no pueden jugar juntos", ni la eliminación en primera ronda. Y, al igual que sus amantes, sus detractores también siguen cada temporada del Loco solo para tratar de asegurarse que, nuevamente, fracase.

El ascenso (y campeonato) de Bielsa con el Leeds ha vuelto a reflotar esta grieta. En cuanta charla de amigos y de fútbol hay (aunque sea por Whatsapp), Bielsa ha ocupado estos últimos días un lugar predominante. Y cada uno ocupa un lugar muy claro en esa grieta.

 

La grieta por Bielsa aparece con cada uno de los detalles que se hacen públicos. Pinta el vestuario de rosa para bajar la testosterona... más idolatría o más burlas.